Merecida despedida, inmerecido final. Hipocresía contenida en cuerpos cuya acción viene movida por la tradición y no por los sentimientos. Dan igual los actos cuyos sentimientos no acompañan. Dan igual las maneras en este caso, el adiós profundo es lo importante.
Arrepentimiento de estos últimos meses, egoísmo o dejadez ¿qué más da? todo ha llevado al mismo final.
No pienso terminar esta entrada sin decir lo mucho que puedes apreciar algo y no actuar de acuerdo a dichos sentimientos, por eso estoy hoy aquí, por eso escribo, por eso me lamento.
Las palabras de ayer me bastaron para confirmar lo que sospechaba, unas palabras sin mucha relevancia que pasarían desapercibidas para mucha gente, o que simplemente se tomarían por normales en todos los contextos:
Yo estuve allí pero no la conocía.
Oía voces que decían “me parece mal que no vayas”, “hay que tener la mentalidad abierta e ir, simplemente por respeto aunque vaya en contra de tus creencias”. ¿Todo eso para luego escuchar “Yo estuve allí pero no la conocía”? Pues no, soy fiel a mis creencias, a mis valores y se lo que he hecho mal y no ha sido ni por asomo no hacer acto de presencia en ciertos ritos, que no me parecen mas que una falsedad de gente que se encuentran en pleno desconocimiento de la persona a la que “honran”. Hipocresía podria llamarse, pero otros lo verán de otra manera.
Yo lo que siento es vergüeza por el descuido, cuando todo era fácil un detalle sin importacia lo llevaba a cabo, pero en cuanto se complicó todo no reaccioné.
Siento todo esto, no hago mas que excusar un comportamiento que no ha sido adecuado, pero de nada sirve lamentarse ya. Espero que si hay algo después puedas recordar aquella cena secreta que tuvimos, aquel muñeco que tuvimos o aquellas tardes llenas de recuerdos, de afecto y de risas. Así es como me acuerdo yo, una sonrisa que jamás desaparecerá de mi memoria, era demasiado fotogénica.
Algo se me ocurrirá, lo quemaré no para que permanezca sino por creer que servirá de algo. Ya se creia en el fuego como algo “santo” en la antigüedad, ¿pues qué más da creer en eso que en un dios? La cuestión es que sea, para mi, lo bastante simbólico como para representar lo que mereces.
Sólo quiero desear que no caigas en mi olvido, adiós.
Escrito por blzkz
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